Primero se dijo esto, luego esto y finalmente esto. La exclusión de Mauricio Caranta del arco de Boca para el partido contra Estudiantes de la Plata volvió a demostrar que el manejo de la información por parte de los clubes, la búsqueda de un discurso común y que atienda a los intereses de una institución, son cuestiones que quedan libradas al azar, a las filtraciones y al desorden.
Los clubes argentinos siguen sin tener una política comunicacional uniforme para que sus conflictos no los afecten demasiados. Ya que por lo menos no se pueden evitar, al menos que el impacto sea menor. Un vocero que de la versión oficial de lo que sucede. Luego la prensa se encargará de buscar la contradicción, las frases que no cierran y todo lo demás. Pero un club, Boca o quien fuera, debe primero soltar la idea oficial del tema.
Las confusiones no dejan de sucederse en el “Caso Caranta” que lleva recién 5 días y generó material como si llevara semanas.






