Boca, el caso Caranta y los voceros que faltan

Primero se dijo esto, luego esto y finalmente esto. La exclusión de Mauricio Caranta del arco de Boca para el partido contra Estudiantes de la Plata volvió a demostrar que el manejo de la información por parte de los clubes, la búsqueda de un discurso común y que atienda a los intereses de una institución, son cuestiones que quedan libradas al azar, a las filtraciones y al desorden.

Los clubes argentinos siguen sin tener una política comunicacional uniforme para que sus conflictos no los afecten demasiados. Ya que por lo menos no se pueden evitar, al menos que el impacto sea menor. Un vocero que de la versión oficial de lo que sucede. Luego la prensa se encargará de buscar la contradicción, las frases que no cierran y todo lo demás. Pero un club, Boca o quien fuera, debe primero soltar la idea oficial del tema.

Las confusiones no dejan de sucederse en el “Caso Caranta” que lleva recién 5 días y generó material como si llevara semanas.

Boca se va de la Libertadores sin espacio para la derrota digna

Juan Román Riquelme baja solo las escaleras que conducen a los vestuarios y en el trayecto, con desdén, se saca de encima a un auxiliar de Fluminense que le interrumpía elpaso. Lo previo de Riquelme fue resignar un tiro libre directo para cederle la pelota Boselli, que le erró por bastante. Fin del asunto.

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¿Incentivo ó premio extra?

Según esta información los dirigentes de Fluminense premiarán a sus jugadores con 190 mil dólares, si le ganan a Boca en las semifinales de la Copa Santander Libertadores, de la misma manera en que lo hacen aquellos que no pertenecen a una institución. Confundir incentivo con premios (en todo caso, premios extras) puede ser un error muy común en una tarde de domingo.

Boca-Flu, una semi de Libertadores con vértigo europeo

boca-fluminense

Boca 2, Fluminense 2. Un partido de la Copa Santander Libertadores que tuvo un ritmo poco habitual para el fútbol sudamericano. El partido se encendió de entrada y no se apagó más. Boca propuso un juego rápido, con variantes y varias sociedades que funcionaron bien: Riquelme-Chávez, Palacio-Riquelme, Dátolo-Riquelme. Boca jugó con las ganas de generar una abultada cantidad de goles que no comprometan el segundo partido en el Maracaná. Hizo dos y padeció otros tantos.

Fluminense es un equipo que hace de la técnica un culto. Pelota al pie, precisión para los pases y muy veloces para atacar y luego retomar posiciones defensivas. Fluminense es todo lo que se espera de un equipo brasileño que se cuece en el sol carioca. Boca presionó sobre Conca que no podía salir de un triángulo que le proponían dos defensores más Battaglia, pero Flu encontró en Thiago Neves y el grandote Washington las fuentes del peligro constante. Más en frío, quizás el error de Boca en la noche de la cancha de Racing estuvo en no “matar” el partido en algún momento. Lo jugó todo el tiempo, no frenó la marcha. Mereció más goles, pero Fluminense se mostró a gusto con el ritmo del encuentro

Boca otra vez va incómodo a definir una serie. En realidad, Boca no estuvo cómodo en ningún tramo de la copa, ni siquiera en la primera fase. Así le viene. Ahora le toca el siempre temible Maracaná. El templo del fútbol será la nueva medida de este Boca, siempre ahorcado, nunca vencido.

Boca lo hizo de nuevo

Una vez que Boca entendió como era el partido, chau Atlas. Pausar el juego, apostar al control de pelota, con el toque corto y el pase largo para Palacio y para Palermo, fue lo que Boca mejor hizo para cerrar una serie en el primer tiempo (!), cuando se suponía que tenía todo en contra: resultado, clima, la eficacia de Atlas como local y la baja estadística de Boca jugando en México.

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Cuando Palermo la pica en su tercer gol, se ve a Carlos Ischia agarrándose las mejillas y diciendo “no lo puedo creer”. Boca resolvió de la manera más sencilla el partido más complicado que tuvo hasta acá en la Copa Libertadores. Encontró en Pablo Migliore un buen suplente de Mauricio Caranta y a partir de esta actuación la vuelta del arquero titular ya no depende de la mejora de su lesión. Y en especial, Boca, tuvo lo que le había faltado en sus últimos partidos: que Riquelme, Palacio y Palermo encontraran rendimientos altos, individualmente y en sintonía. Riquelme, a 20 metros del arco, fue la fuente de todos los riesgos y peligros para el Atlas

Boca no solamente tuvo la presencia y la mística que lo caracterizan, sino que le agregó mucho juego. Fluído y generoso con el espectáculo. Tras el 3-0, en varias ocasiones, tuvo el cuarto gol a disposición. Ese gol nunca llegó para la acumulación de ataques lo darían por válido.

Un crítico del New York Times una vez comentó que U2 es una banda siempre vigente porque sus producciones nunca defraudan a sus fans, siempre orgullosos de los shows y las canciones de su banda favorita. Boca es un equipo que nunca defrauda a sus hinchas.

Boca va a mantener a Megatone como sponsor de su camiseta

Palacio

En esta semana ya se habría acordado la continuidad de la cadena de venta de electromésticos Megatone como sponsor de la camiseta de Boca por tres años más, a razón de 3,3 millones de pesos por temporada. El contrato se mantiene en las mismas cifras que Megatone pactó en su momento con Boca. Al no haber una nueva cotización que superara el acuerdo que Boca ya tenía con la marca, esto se interpretó como que no existió una oferta superior. Sin embargo, según se supo, hubo una entidad bancaria que mostró su interés por la camiseta xeneixe.

 

 

Boca se queda con pocos empates a favor para ir a México: ganar es la opción

Si Boca quiere ser campeón otra vez de la Copa Libertadores todavía debe ganar cinco partidos, incluído el de la semana que viene en Guadalajara contra Atlas. Para Boca, hoy, cinco partidos y solamente internacionales implica un esfuerzo físico notable. Boca empató 2 a 2 contra Atlas en la cancha de Vélez en una noche en la que una buena cantidad de público sin entradas merodeó la zona de Liniers. Un cubito de hielo lanzado con la fuerza de un misil en la Bombonera puede alterar el modo de ir a la cancha de decenas de miles de personas. Afuera del estadio el acceso fue caótico. Adentro, el fútbol de Boca, también.

Boca luce como un equipo con recursos limitados. No le sobra juego, pero no le faltan las características que lo definen como plantel: entrega, decisión, agallas, presencia. Boca está poblado de adjetivos pero le falta más sustancia a su fútbol. No se lo ve como un conjunto fresco, con ideas y con buenas elecciones en el campo. Confía en que la personalidad le resuelva la noche. Para la revancha no le sirven ni el 0-0, ni el 1-1. Ganar es la mejor opción.

¿Mereció ganar contra Atlas? Sí y estuvo cerca. Dos situaciones con el partido 2 a 1 y antes del empate de Atlas. Riquelme está en modo de ahorro de energía. Administra fuerzas para llegar entero todo el partido. Corrió los primeros diez y los últimos diez del partido para dar una sensación de capacidad física que confunda y no lo muestre disminuído. Lo está. Y si Boca se contagia siempre de Riquelme es lógico que luzca como un equipo pesado, algo tosco, cansado y esperando que su estampa alcance para que luego del próximo partido, queden al menos cuatro más.

Boca y San Lorenzo llevaron el fútbol hasta el extremo

River-San Lorenzo en la Libertadores

Un título que parece de Soda Stereo. Pero vale. Boca y San Lorenzo, los únicos equipos argentinos que aterrizaron en los cuartos de final de la Copa Libertadores, con diferentes modos de afrontar sus partidos, pusieron de relieve que en el fútbol existe bastante más que el manoseado concepto de “jugar bien”.

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Boca 2 de 2, River 0 de 2 y la semana todavía no terminó

Riquelme

Boca le ganó a River un clásico medido y supeditado a una semana compleja para los dos equipos por la Copa Libertadores. Boca, en ese sentido, va bien: de los 3 partidos fuertes que le tocaba, ya está 2 de 2. Derrotó a Cruzeiro y a River. Por otro lado la cuenta es absolutamente negativa para River:0 de 2. No pudo con San Lorenzo y menos contra Boca.El juicio estético en un partido como Boca-River no es primordial. Hay instancias en el deporte en la que se hace lo que se puede, lo que sale. Los parámetros de un choque tal pasan con mayor comodidad por la fortaleza propia, la búsqueda de las debilidades y el aprovechamiento de las situaciones. Juan Román Riquelme inquietó a River, sencillamente, con tres tiros de esquina: uno fue el gol de Battaglia; otro cuando buscó el primer palo, abajo y Carrizo generó un nuevo corner y el último de ellos fue un cabezazo de Cáceres, inquietante pero desviado.

Los clásicos deben corporizarse en alguien, tener cara. En Boca sus rostros fueron Riquelme (con ese poquito) y Battaglia. Los demás fueron socios corporativos con empeño y firmeza para interrumpir o quitar. Si pensamos que con esos elementos Boca se las arregló para neutralizar a River, comprobamos que los visitantes no fueron sólidos en el juego.

El problema de River fue que no tuvo la virtud de Boca: el partido no se corporizó en nadie en especial. Juan Pablo Carrizo desde el arco surgió como la imagen del equipo, pero los jugadores de campo no llegaron a dar la talla en el encuentro. Simeone se suele encontrar con esos inconvenientes: su energía no se traslada a la cancha y queda como un DT de una personalidad que no fluye. Alexis Sánchez jugó para él. Lo mismo que Buonanotte, igual que Ortega. Gestas individuales que nunca pudieron superar la doble o triple marca que Boca ponía en cada arranque. Así, llegar al gol, era para River una carrera de obstáculos sin sentido.

Boca fue cuerpo y temple en la cancha. River tuvo la consistencia de una gelatina sin sabor. Boca va a Brasil con el respaldo de una mejora generada por sus circunstancias y no por su juego. Boca sigue teniendo vuelo bajo desde lo técnico y lo táctico. River espera a San Lorenzo siendo hoy, ahora, un equipo diluído, con dudas y con 90 minutos para encontrar su modo de competir que parece extraviado.

Bienvenidos, desde el estadio de los Miami Dolphins, a la final de la Copa Libertadores

Estadio Miami Dolphins

La Copa Libertadores está muy cerca de radicar su final 2009 en Miami y este fin de semana, casi en secreto, habrá en Buenos Aires pasos muy concretos para que algunos clubes como Boca y River apoyen la iniciativa. Detalles de una idea generada por Guillermo Tofoni, el agente FIFA que le consiguió el contrato con los rusos a la AFA para los partidos de la selección y de como el fútbol ahora crece no en base a su tradición y al respaldo popular de los clubes, sino por nuevas maneras de enfocar el negocio desde la lógica del entretenimiento.

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