Ningún deporte ofrece hoy el duelo que han establecido Rafael Nadal y Roger Federer en el tenis. Los enfrentamientos reemplazan a los choques boxísticos que fueron interesantes hasta comienzos de los 90. Federer y Nadal, todavía uno y dos del mundo, concentran la fuerza del deporte individual, donde cada uno precisa del rival para llevar al extremo su potencial.
El triunfo de Rafa Nadal en Wimbledon significa que algo se quebró en el tenis actual. Nadal consiguió ganar en el territorio de enfrente. Vulneró el espacio que Federer reclamaba como propio. Ya no se trata de un dominio signado por una superficie, tal como se presentaba la supremacía de Nadal al acotarla al polvo de ladrillo. Federer, con casi 5 horas de juego, también demostró lo que difícil que iba a ser arrebatarle Wimbledon de sus manos.
Wimbledon, 9.16 PM, Hora Nadal es la crónica de la final que escribí el domingo para La Nación.com


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