Fox Sports puso en pantalla a Guillermo Coria contra Eduardo Schwank en Stuttgart. Fue para Schwank 0-6, 6-1 y 6-2. En el primer set se podía adivinar que a Schwank, el Mago le inspiraba respeto y quizás admiración. No pasó demasiado hasta que Guillermo Coria programó su propio derrumbe. Ganó el primer set con 5 dobles faltas y en total fueron 19. La doble falta es un síntoma, no el problema.
La pregunta sigue firme: ¿cómo un jugador que juega así, como en el 6-0, no consigue sostener un partido completo? Qué le sucede para que el buen juego, la idea táctica y la posibilidad de vulnerar al rival (a Schwank le pesaba jugar contra Coria) se diluyen de pronto?
Podemos plantear las preguntas y no necesariamente tener las respuestas. Para eso, resulta interesante leer lo que opinó Boris Becker en Fue Buena para arrimarnos a algún tipo de conclusión.


